Ya sea que se esté recuperando de una cirugía, lidiando con una lesión o tenga movilidad limitada debido a la edad o una condición médica, revisaremos los diferentes tipos de ayudas para la movilidad del paciente y le brindaremos consejos sobre cómo usarlas correctamente para mejorar su movilidad y seguridad.
¿Qué tipos de andadores puede utilizar un paciente?
Antes de enseñar a los pacientes a usar un andador, es necesario comprender qué tipos de andadores hay disponibles. Luego, seleccione el andador adecuado según sus necesidades. Los siguientes son los tipos comunes de andadores:
Andador estándar: Ideal si se encuentra en las primeras etapas de la recuperación y necesita un soporte firme y estabilidad, como después de una cirugía mayor. Este andador ofrece la opción más segura.
Andador de dos ruedas: Si tiene problemas leves de equilibrio, un andador de dos ruedas es perfecto para usted. Sus ruedas delanteras facilitan el desplazamiento en superficies planas sin necesidad de levantarse, lo que facilita sus paseos diarios.
Andador de cuatro ruedas : Si lleva un estilo de vida activo que requiere asistencia ocasional, como ir de compras o asistir a eventos sociales, un andador de cuatro ruedas satisfará sus necesidades. Modelos como el VOCIC Z21 ofrecen movilidad y un cómodo asiento integrado para descansar.
Andador de Rodillas: Considere este andador de rodillas si se está recuperando de una lesión en la parte inferior de la pierna y necesita liberar peso del pie o tobillo. Facilita el movimiento activo e independiente, manteniendo la extremidad afectada elevada.

¿Qué debo hacer antes de enseñar a un paciente a usar un andador?
Antes de enseñar a los pacientes a usar un andador, primero debe seleccionar el andador adecuado para sus necesidades, como uno con ruedas. Segundo, ajuste el andador de modo que los mangos estén alineados con las caderas del paciente y los codos ligeramente flexionados. Retire cualquier objeto peligroso alrededor del andador, como alfombras o cuerdas sueltas, para reducir el riesgo de caídas.
Recomiende a los pacientes usar calzado antideslizante y evalúe su estado físico comprobando su equilibrio y capacidad para mantenerse de pie. Además, verifique los límites de peso establecidos por el profesional de la salud para garantizar un uso seguro y eficaz.
¿Cómo le enseño a mi paciente a pararse o sentarse con un andador?
Para guiar de manera segura a los pacientes sobre cómo pararse y sentarse con un andador, puede seguir los pasos detallados a continuación.
Cómo ponerse de pie con un andador
Coloque el andador: Colóquelo frente a su silla. Colóquelo de forma que pueda alcanzarlo fácilmente sin tener que inclinarse hacia adelante. Si el andador que compró tiene frenos, deberá asegurarlos previamente para evitar que se mueva mientras está de pie.
Posición de los pies: Apoye los pies planos en el suelo, con los dedos ligeramente metidos bajo el borde de la silla. Esta posición aumenta el apalancamiento y facilita ponerse de pie.
Inclinación hacia adelante: Inclínese lentamente hacia adelante para desplazar su centro de gravedad hacia adelante. Este paso es muy importante porque alinea su centro de gravedad con los pies, lo que le permite ponerse de pie con mayor seguridad y equilibrio.
Usa la silla como apoyo: Apoya las manos en los reposabrazos al incorporarte. Si tu silla no tiene reposabrazos, puedes apoyar las manos firmemente a los lados del asiento.
Flexión: Puedes empujar hacia abajo con los brazos y las piernas. Las piernas hacen la mayor parte del trabajo, pero los brazos también pueden ayudar, sobre todo si no tienes suficiente fuerza en las piernas.
Agárrese del andador: cuando comience a ponerse de pie, coloque una mano sobre el andador y luego la otra, manteniendo un agarre firme hasta que esté completamente en posición vertical.
De pie: Finalmente, estira las piernas y ajusta la postura hasta que estés completamente erguido. Recuerda tomarte un momento para estabilizarte antes de moverte.
Cómo sentarse con un andador

Acérquese a la silla: Apoye lentamente el andador contra la silla, de modo que se apoye en la parte posterior de sus piernas. La silla también debe estar lo suficientemente cerca como para que pueda sentarse con seguridad.
Prepárese para sentarse: Coloque una mano en el reposabrazos o el borde del asiento y la otra en la silla para saber exactamente dónde se sentará. Esto proporciona estabilidad y reduce el riesgo de perder la silla.
Bajar lentamente: Con ambas manos sobre la silla o los apoyabrazos, doble lentamente las rodillas, manteniendo la espalda recta y el equilibrio mientras baja.
Mantenga el equilibrio con su andador: sostenga el andador frente a usted y agárrelo si es necesario para obtener apoyo adicional y equilibrio mientras se baja a la silla.
Posición final: Una vez sentado, acomódese en una posición cómoda en la silla, asegurándose de que sus pies estén apoyados en el piso y colocados de forma segura.
¿Cómo pueden los pacientes utilizar un andador para superar obstáculos de forma segura?
A continuación se ofrecen algunos consejos para utilizar un andador para superar obstáculos que pueden aumentar su movilidad y prevenir caídas.
Acérquese a los obstáculos lentamente: cuando se acerque a un obstáculo, como un umbral o un pequeño escalón, reduzca la velocidad y planifique cómo superarlo de forma más segura.
Coloque el andador: Coloque el andador en una posición estable, mirando directamente hacia el obstáculo. Si el obstáculo es un escalón, colóquelo lo suficientemente cerca como para poder subirse sin tener que estirarse demasiado.
Use el andador como apoyo: Para umbrales y escalones pequeños, levante ligeramente el andador (si es un andador estándar sin ruedas) o inclínelo ligeramente hacia adelante (si tiene ruedas) para colocarlo firmemente sobre el obstáculo o por encima de él. Use el andador como apoyo al pasar por encima del umbral o escalón.
Cómo moverse en espacios reducidos: Si necesita entrar en un espacio pequeño pero es demasiado estrecho para su andador, busque pasamanos o soportes resistentes para sujetarse. Si es seguro, puede plegar el andador y sujetarse al soporte disponible para moverse en el espacio reducido.
Si no puede plegar el andador, quizás deba dar un paso lateral con cuidado. Balancee el andador ligeramente hacia un lado antes de cada paso, manteniendo el peso sobre los pies para mantener el equilibrio.
Practique con frecuencia: practique la superación de obstáculos comunes en un entorno controlado para aumentar su confianza y mejorar sus habilidades en el uso de su ayuda de movilidad en situaciones cotidianas.
¿Qué mantenimiento rutinario se requiere para un andador?
El mantenimiento regular de su andador a lo largo del día puede garantizar su seguridad. Aquí tiene algunos consejos para el mantenimiento diario del andador que esperamos le sean útiles:
Compruebe el desgaste: revise periódicamente todas las partes de su andador, como mangos, patas y articulaciones, para identificar las piezas desgastadas y reemplazarlas antes de que fallen.
Revise y ajuste los sujetadores: apriete los tornillos y pernos flojos con frecuencia para garantizar la estabilidad y evitar que su andador se tambalee.
Limpie su andador: Use un paño húmedo para limpiarlo y eliminar el polvo y la suciedad. Para las piezas metálicas, use ocasionalmente un detergente suave para evitar la oxidación, especialmente si se usa al aire libre o en condiciones de humedad.
Mantenimiento de las ruedas: Asegúrese de que las ruedas de su andador giren con libertad y suavidad. Reemplace las ruedas que presenten signos de desgaste o que no giren correctamente para facilitar su movilidad.
Lubrique las partes móviles: si su andador tiene partes plegables o ajustables, lubriquelas regularmente para garantizar un funcionamiento suave y reducir el riesgo de corrosión.
Conclusión
En resumen, dominar el uso de un andador puede aumentar su independencia y garantizar una movilidad segura. Al elegir el andador adecuado y practicar su uso en diversas situaciones, puede aumentar su confianza y eficiencia en la movilidad diaria. Recuerde que necesitará práctica regular, ajustes adecuados y el apoyo continuo de un cuidador. Podrá caminar con mayor seguridad en diversas situaciones y mantener su movilidad con confianza.